martes, 29 de marzo de 2011

Sigues Aquí

Sigues aquí

Voy caminando por las calles solitarias, acompañado por tus recuerdos. Han pasado dos años desde nuestra graduación de preparatoria y no te he olvidado. A pesar de eso, con el transcurso de los meses, me di cuenta de algo: sentías cariño por mí, pero era sólo amistad.
Cada momento que pasé a tu lado se ha convertido en gotas de hiel, gotas que han minado mi alma. Intento seguir adelante, escribirte, pero sólo me consumo en el silencio de mi memoria. Me gustaría confesarte que añoro tocar tu piel, al hacerlo me estremecía y detenías el tiempo. Me encantaría decirte que aún llevo el aroma de tu cuerpo en mi mente. Podría describirte cada uno de tus retratos, pues mis ojos no ven más allá de ellos; mas de qué serviría si sé que no volverás.
Puedes llamarme demente, pero te diré que llevo grabado el sabor de tus labios, aunque me hayas besado sólo una vez. Aún puedo sentir ese golpe eléctrico que recorrió mi piel durante días. El dulce sonido de tu voz sigue dentro de mis tímpanos, y si me hablaras en este momento, estoy seguro que mis oídos no soportarían tanta felicidad.
Tu imagen se esconde durante el día para salir nuevamente al llegar la noche; sostengo un idilio con ella en mis sueños. En ellos, el poder de tu mirada es aún más fuerte. Tan poderoso como para borrar todas las penas y el olor a muerte que lleva mi espíritu. En mi onírico mundo, no hay medicina mejor que besarte en los labios, y no existe canción alguna en la que no estés tú.
Prefiero vivir soñando contigo, no quiero morir pensando y embriagándome con la sangre que derramo en cada una de mis lágrimas. Desearía seguir el aullido de un lobo herido y perderme en la historia de algún libro nuevo, pero es imposible intentarlo ya que tú… sigues aquí.